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Capítulo 6: La Manzana Dorada

Nos adentramos en la profundidad del bosque. Solo la luna nos iluminaba el camino lleno de hoyos y ramas.
Flora estaba incómoda, y no me extraña tras ver el arma que llevaba encima pero no creo que piense que esté en el bando contrario.
Por fin, tras una larga caminata llegamos al famoso pueblo de Saint-Mystère. Habíamos llegado hasta la puerta de lo que supongo que sería un parque de atracciones.
(Layton) Vayamos a la mansión.
(Flora) Sí.
Paseamos por las viejas calles hasta que llegamos a una plaza con una torre con un reloj que no funcionaba. Allí había restos de arena y pequeñas piedras y nos encontramos a un señor que se acercó a Flora.
(Bigout) ¡Oh! ¿Qué ven mis ojos? ¡La pequeña Manzana Dorada!
(Emmy) ¿Cómo?
El profesor se rió y se dirigió a mí.
(Layton) Se me había olvidado, Emmy.
(Emmy) ¿Qué está pasando?
Me estaba empezando a poner nerviosa, no entendía nada.
(Layton) Si te dijera 'Manzana Dorada', ¿en qué piensas?
¿Eso era uno de sus puzles?
(Emmy) Pues... Supongo que en alguna figura con forma de manzana cubierta de oro, o una manzana muy amarilla, o... ¡Claro! ¡Un nombre clave!
(Layton) ¡Correcto!
(Emmy) ¿Pero, por qué Manzana Dorada?
(Layton) Luke.
(Luke) Sí.
Luke se acercó por la espalda a Flora y empezó a hacerle cosquillas a Flora, haciendo que se riera y mostrara su marca de nacimiento.
(Emmy) ¡Todo tiene sentido!
(Bigout) Flora, están destrozando la villa.
(Flora) ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!?
(Bigout) Están buscando tu fortuna.
(Flora) ¿Han entrado en mi casa?
(Bigout) No, todavía no.
(Layton) Tenemos que darnos prisa, está amaneciendo.
El profesor, Luke y Flora comenzaron a correr en cierta dirección y yo les seguí.
Cuando llegamos a la mansión ya había amanecido y allí nos estaban esperando, los Hombres del Sombrero con Don Paolo y Descole atrapados. Eso sí que era extraño, yo que había pensado que estaban de su bando...
(Ash) Aquí finaliza tu jugada, Layton. Entrégame a Flora Reinhold. ¡YA!
(Layton) No puedo hacer eso.
(Ash) ¿Te atreves a desafiarme?
Los cinco hombres que había con el sacaron una pistola y nos apuntaron. Flora se acercó a mí. Estaba temblando.
(Layton) Seguiré sin entregarte a nadie. Aunque muera en el intento.
(Ash) Está bien, vamos a comprobarlo.
En ese momento saqué mi pistola y les apunté. El profesor y Luke me miraron estupefactos.
(Ash) ¡Jajaja! ¡Estúpida Emmy! ¿Acaso crees que puedes con nosotros?
(Emmy) No lo creo. Lo sé.
(Ash) ¿Sabes que no tienes balas, no?
(Emmy) Ahí te equivocas. Tu séquito es el que no tiene balas.
La incertidumbre se hizo entro los cinco hombres que dispararon sin que saliera ninguna bala.
(Ash) ¡Já! Bien jugado. Pero no cuentas con esto.
Ash sacó su arma. Esa sí que tendría balas.
(Ash) Ahora sí que te veo nerviosa.
(Emmy) (...)
(Ash) Hagamos un trato. Un duelo. Tú y yo. Pistola contra pistola. Quién gane se queda con la Manzana Dorada y su fortuna.
¡Eso es imposible! ¡No me puede estar proponiendo eso!
(Ash) ¿Qué contestas?
Miré a Don Paolo y Descole que me miraban con miedo desde una jaula, y eso era complicado.
(Emmy) ¡Está bien!
(Luke) ¡No, Emmy!
(Emmy) Todo irá bien, Luke.
(Ash) Perfecto.
El profesor Layton me arrebató la pistola.
(Layton) Soy yo quién tiene la custodia de Flora, no dejaré que te pongas en peligro.
(Emmy) Pe-Pero...
(Layton) Lo siento, pero esto no lo vamos a discutir.
(Ash) ¡Qué bonito! Voy a vomitar, pero me parece un trato justo. Prefiero matar a quién debo.
¿Cómo hemos terminado así?
(Emmy) Está bien... Las reglas son claras... Contaré hasta diez que corresponderán a cada paso que deberéis dar. Cuando llegue al diez os giraréis y el primero que dispare... Gana. ¿Está... Claro?
(Layton y Ash) Sí.
El profesor y Ash se pusieron espalda contra espalda.
(Emmy) Uno.
Primer paso.
(Emmy) Dos.
Luke y Flora estaban nerviosos, se estaban abrazando queriendo mirar, pero a la vez no.
(Emmy) Tres.
¡Alguien debería parar esto!
(Emmy) Cuatro.
¡Don Paolo! ¡Descole! ¡Haced algo! ¡Liberaros!
(Emmy) Cinco.
Layton estaba sudando, pero se le veía tranquilo.
(Emmy) Seis.
¡Estúpida villa misteriosa!
(Emmy) Siete.
Nadie hace nada. ¿Y por qué no puedo hacerlo yo?
(Emmy) Ocho.

Una lágrima resbaló por mi mejilla. ¿Quizás me gustaba el profesor? ¿Estaría enamorada de él?
(Emmy) Nueve.
Último paso.
(Emmy) ¡Diez!
Cerré los ojos con todas mis fuerzas y se escuchó un disparo seguido de un grito de Luke y Flora.
No quería abrir los ojos y tardé varios instantes en hacerlo.
Cuando abrí los ojos vi al profesor apuntando con la pistola y Ash en el suelo cubriéndose el tobillo, donde había recibido el disparo.
(Ash) Tú ganas.
Ciega de alegría corrí a abrazar al profesor y Luke y Flora me siguieron.
Estábamos vivos.

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