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Capítulo 5: La misteriosa Saint-Mystère

Me desperté y vi que Flora no estaba. En su cama había una nota donde decía que bajaba a desayunar con el profesor y Luke.
Salí de la habitación y me dirigí bostezando hacía el comedor de la posada. Allí me esperaban Layton, Luke y Flora.
(Emmy) Buenos días.
(Layton, Luke y Flora) ¡Buenos días!
(Viejo) ¡Ahí está mi heroína!
(Luke) ¿Heroína? ¿Emmy?
(Viejo) ¡Sí, muchacho! Anoche esta señorita me salvó la vida y mis pocos ahorros.
(Layton) ¿De verdad?
(Viejo) ¡Efectivamente! Es la señorita más valiente que he conocido en todo mi vida, y ya soy muy mayor.
(Luke) ¡Emmy, Emmy! ¡Cuéntanos que pasó!
(Emmy) Nada importante, supongo que hice lo que debía hacer.
(Flora) ¡Pero entra en detalles!
(Emmy) Pues... Bajé porque... Tenía hambre e irrumpieron tres atracadores en el vestíbulo. Amenazaron al recepcionista y lo único que se me ocurrió fue evitar que atracaran al pobre señor.
(Flora) ¿Y pudiste con los tres?
Recordé el hecho de la pistola, pero eso no iba a contarlo.
(Layton) Emmy es capaz de derrotar a tres personas sin cansarse.
(Luke) Es verdad.
(Emmy) Jejeje...
Terminamos de desayunar y apareció un cartero que empezó a hablar con el recepcionista.
(Cartero) ¡Amigo! ¿Has escuchado el ruido de esta madrugada?
(Viejo) ¡Para no escucharlo! ¿Procedía de Saint-Mystère, verdad?
(Flora) ¿Saint-Mystère?
(Cartero) ¡Sí! Me he acercado al amanecer pero no he podido acceder por el pueblo.
(Viejo) ¿Pero, has entrado?
(Cartero) ¡Claro! ¿No me conoces?
(Viejo) ¡Jajaja! Tienes razón. ¿Y qué había?
(Cartero) El bosque estaba repleto de maquinaria.
(Viejo) ¿Estarán buscando la fortuna del barón Reinhold?
¡Lo sabía! ¡Sabía que Flora era la hija del barón! Entonces... ¿La fortuna es la manzana dorada a la que está ligada Flora?
(Cartero) Seguramente.
(Viejo) ¿Pero, quiénes?
(Flora) ¡Los Hombres del Sombrero!
Se levantó de repente Flora.
(Luke) ¡Quieren la fortuna! ¡Todo tiene sentido!
La siguió Luke.
El profesor se levantó con calma.
(Layton) Efectivamente. Debemos ir pronto.
Ya ha llegado la hora, de conocer por fin Saint-Mystère.
(Layton) ¿Señor, no ha podido entrar por el puente?
(Cartero) No, está subido y no hay nadie para abrirlo.
(Layton) ¿Y por dónde podemos entrar?
(Cartero) Por el bosque, pero deberían entrar por la noche. El bosque está controlado, enseguida me han echado de allí a la fuerza.
(Layton) Comprendo. Muchas gracias.
Pasamos todo el día sin salir de la posada.
Luke se acopló a nuestra habitación y se pasó el día jugando con Flora a las cartas.
Cansada de jugar con ellos y de mirar al techo, salí de la habitación y fui a la azotea a tomar el aire.
En la azotea me encontré al profesor Layton.
(Layton) Hola, Emmy.
(Emmy) Hola. ¿Qué hace aquí?
(Layton) Estaba observando las hermosas vistas de estás villas.
(Emmy) ¿Desde aquí se ve Saint-Mystère?
(Layton) Sí, ven, acércate.
Me acerqué al borde de la azotea. El profesor me pasó el brazo por la cintura y estiró el otro brazo. Eso me puso tensa, por esa situación y por si descubría la pistola.
(Layton) ¿Ves aquel campanario?
(Emmy) S-Sí.
(Layton) Eso es Saint-Mystère.
(Emmy) A-Ah... P-Pues se ve bastante poco para ser la villa del al lado.
Se separó de mí.
(Layton) Sí, pero se puede observar las excavaciones que están haciendo.
(Emmy) Sí...
(Layton) Está noche nos adentraremos por el bosque para llegar a Saint-Mystère sin problemas. Allí nos esperan Paul y Descole.
(Emmy) Se me había olvidado ya. Ya queda poco, se está poniendo el sol.
Nos quedamos en silencio viendo como se escondía el sol detrás del campanario de la misteriosa villa. Una brisa gélida nos impregnó. Es cierto que en momentos extraños o incómodos sientes un escalofrío recorrer todo tu cuerpo, pero yo en ese momento no sabía si era por la brisa o por estar cerca del profesor, sola.
El sol de escondió y nosotros bajamos al comedor, donde nos esperaban Luke y Flora.
Estaba asustada pero tenía muchas ganas de resolver este extraño misterio. Quiero saber que es esa manzana dorada y que tiene en relación con Flora. ¿La fortuna es una simple manzana de oro? Es un poco extraño, pero nada cerca del profesor es norma.
Cenamos con tranquilidad y nos acostamos.
Sobre las cuatro y media de la mañana llamaron a la puerta de la habitación y Flora abrió sin preguntar. Se suponía que era el profesor y Luke pero debería haber preguntado quién era. Claramente nadie en su sano juicio llamaría una habitación a la cuatro de la mañana, pero podría haber sido un Hombre del Sombrero.
(Flora) ¡Emmy!
(Emmy) ¡Qué! ¿Qué pasa?
(Flora) Estabas empanada. ¿Me has escuchado?
(Emmy) No, perdona, estaba pensando en mis cosas.
(Flora) El profesor y Luke nos esperan en un cuarto de hora abajo.
(Emmy) ¡Perfecto! ¡Me sobran 10 minutos!
Me levanté de la cama y se me cayó la pistola.
Flora se quedó estupefacta.
Yo también.
(Flora) ¿¡E-E-E-Es de verdad!?
(Emmy) Sí.
La recogí y la volví a guardar.
(Emmy) No se lo digas a ninguno de los dos.
(Flora) ¡Va-Va-Va-Vale! ¡Pero no me hagas daño!
Me reí sonoramente.
(Emmy) Flora, esto es de las personas que te quieren hacer daño y es por si te hacen daño. Además, yo no soy partidaria de la violencia.
(Flora) Pero sabes pelear muy bien.
(Emmy) Yo lo llamo defensa personal. ¡Venga! Nos tenemos que dar prisa.
Bajamos deprisa y comenzamos nuestra ruta hacia Saint-Mystère. Por fin iba a conocer la misteriosa villa que aguarda una gran fortuna.

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