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Capítulo 4: Camino a Saint-Mystère

El reloj marcó las tres menos cuarto de la madrugada y el profesor arranco el coche. No sabía a dónde iríamos así que él conduciría.
(Layton) Puedes dormir un rato, Emmy.
(Emmy) ¿No se dormirá?
(Layton) ¡Jajaja! No te preocupes, no puedo dormirme al volante.
Me apoyé en la ventana y volví a notar la fría pistola que seguía en un costado, pero al final logré conciliar el sueño.
Un gran estruendo me despertó bruscamente.
(Emmy) ¿¡Qué ha pasado!? ¿¡Dónde estamos!?
(Layton) Tranquila, ha sido un bache.
Luke y Flora se despertaron perezosamente y nos miraron con cara de sueño.
(Luke) ¿Dónde estamos?
(Layton) Muchacho estamos en Saint-Drop.
(Flora) ¡Cerca de Saint-Mystère!
(Layton) Efectivamente. Estamos a media hora en coche de tu villa.
(Flora) Increíble.
(Luke) ¿Qué hora es?
(Emmy) Son las... ¡Dos menos cuarto! ¿¡Tanto tiempo llevamos de camino!?
(Luke) Emmy, deja de gritar, por favor.
(Emmy) Perdón...
(Flora) Llevamos doce horas de viaje... Misthallery está bastante lejos de aquí.
(Layton) Bastante.
Bajamos del coche y respiramos profundamente. ¡Se me habían dormido las piernas!
(Layton) ¿Comemos algo?
(Luke y Flora) ¡Síii!
Anduvimos por las calles medio desiertas de la pequeña villa rústica hasta encontrar una pequeña taberna. Allí nos sirvieron un poco de todo y Luke estaba arrasando con todo, pero la verdad es que yo no tenía mucha hambre y comía poquito.
(Layton) ¿No comes, Emmy?
(Emmy) No tengo mucha hambre.
(Luke) A ver si estás enamorada...
(Emmy) No digas tonterías, simplemente... me he mareado un poco en el coche. Voy a salir a que tomar el aire.
Salí de la taberna que apestaba a vino y me senté en un banco cercano viendo las montañas del fondo.
Era increíble que estuviéramos tan cerca de nuestro destino final. ¿Para qué quieren eso hombres a Flora? ¿Qué relación tiene la Manzana Dorada con ella? ¿Qué es la Manzana Dorada?
(Layton) ¿Estás bien?
(Emmy) ¡Qué susto! Sí, sí ya estoy bien. ¡Hasta me ha entrado hambre!
(Layton) Aún queda mucha comida, ven y como un poco.
(Emmy) Sí.
Tras terminar de comer y reírnos un rato salimos a seguir estirando las piernas por el pequeño pueblo.
Les contamos a Luke y Flora sobre Don Paolo y Descole.
(Luke) Es increíble que nos estén... ayudando.
(Flora) Pues sí. ¿Por cierto, quién es Descole?
(Luke) Un viejo enemigo nuestro.
(Flora) Vaya, pues sí que tenéis enemigos: Don Paolo, Clive y ahora Descole... ¿Alguno más?
(Luke) Pues... Los Hombres del Sombrero, y espero que ninguno más.
(Flora) Dicen que donde está el bien siempre estará el mal persiguiéndolo.
(Luke) ¿De verdad? Nunca había escuchado eso.
(Flora) ¡Ya sabes algo más! Además, me sorprende que no te hayas dado cuenta teniendo aventuras con el profesor.
(Luke) (...) Cierto.
Paseamos por un prado repleto de flores de mil colores.
(Luke) ¿Profesor, aquel no es Polo?
(Layton) Tienes razón. ¡Hola, amigo!
(Polo) ¡Bonjourno mis friends! ¿Qué hacéis here?
(Luke) Lo mismo le decimos.
(Polo) ¡Me he perdido! ¿Where am I?
(Layton) Está usted en Saint-Drop, cerca de Sain-Mystère.
(Polo) ¡Recuerdo Saint-Mystère! ¡Allá go!
(Flora) No se vuelva a perder.
Llegamos a una posada, donde pedimos dos habitaciones.
Sinceramente, no sé qué planea el profesor. Estamos muy cerca de la villa de Flora, pero no íbamos a hablar con esos impresentables.
Subimos a las habitaciones y yo me di una ducha. Cuando salí vi a Flora tumbada en su cama mirando al techo despreocupada.
(Emmy) Flora, quiero preguntarte algo.
La pequeña se sentó y me miró.
(Flora) Dime.
(Emmy) ¿Qué relación tienes tú con la manzana dorada?
Flora se quedó meditando unos segundos.
(Flora) Mmm... Eso no puedo decírtelo.
(Emmy) ¿Cómo? ¿Por qué?
(Flora) Porque el profesor me dijo que no se lo dijera a nadie. Es una promesa.
(Emmy) Supongo...
¡Pero yo no tengo nada que ver con esto! Me voy a volver loca con tantas cosas sin respuesta.
Esa noche no pude dormir mucho. Me pasé toda la noche pensando sobre qué extraña relación pueden tener una fruta y una muchacha. Pero no llegué a ninguna conclusión, solo hizo que me entrará hambre por lo que bajé a buscar algo que picar.
Bajé al vestíbulo donde solo estaba el recepcionista medio dormido. Iba a volver a la habitación sin nada de comer cuando alguien abrió la puerta bruscamente.
Eran ladrones. No sé por qué, pero me escondí.
(???1) ¡Viejo! Dame toda la pasta. ¡Ya!
(Viejo) No por favor. Tengo que pagar el alquiler de este mes aún.
(???1) ¡No nos interesa!
Le apuntaba con una pistola.
(???2) ¡Danos toda la pasta si no quieres que te pegamos un tiro!
(Viejo) Vale, vale...
(???3) ¡Deprisa!
No podía dejar que se llevarán el dinero de ese pobre viejo.
(Emmy) ¡Alto!
Los tres encapuchados me miraron fijamente.
(Emmy) Dejad eso dónde estaba.
(???3) ¿Y por qué?
(???2) ¿Nos vas a hacer pupita?
(???1) Dadle una paliza a esa impertinente.
(???2 Y ???3) ¡Sí!
Los dos vinieron hacía mí deprisa, pero no contaban en que yo era mucho más fuerte que ellos.
Les pegue unas cuantas tortas y se fueron detrás de su líder.
(???1) Se acabó. Te voy a pegar un tiro.
Saqué deprisa mi pistola.
(Emmy) Si no te lo pego yo antes.
Con el rabo entre las piernas y huyeron.
(Viejo) ¡Muchas gracias, joven!
(Emmy) No hay de qué.
(Viejo) ¿Qué puedo darte a cambio?
(Emmy) Nada, nada... Bueno sí, sí que necesito una cosa de usted.
El hombre me trajo unas galletas y comenzó a narrarme lo que le había pedido: Los misterios de Saint-Mystère.
(Viejo) Hace poco tiempo, vivía en esa villa un rico barón con su esposa y una hermosa niña. Esa villa parecía muy divertida, pero al mismo tiempo escondía un terrible secreto. Sus habitantes eran robots construidos por el barón y un buen amigo suyo. Un día la baronesa cayó enferma y falleció a los pocos días, dejando a su pequeña hija huérfana. El barón, desesperado, mandó construir un robot idéntico a su esposa, para que su hija no se sintiera sola, pero no funcionó. Poco después el barón falleció y dejó una fortuna a su única hija que se marchó de la villa sin tocar nada.
(Emmy) Impresionante... ¿Y recuerda cómo se llamaba la niña?
(Viejo) No lo recuerdo bien, pero sé que tenía un nombre con motivo floral.
Volví a la habitación, con el estómago lleno, y pude conciliar el sueño por fin.

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