Ir al contenido principal

Capítulo 3: Los misterios de Saint-Fols

Alguien llamó a la puerta y me desperté, ya que Flora pareció no escuchar la puerta.
Abrí la puerta bostezando por las horas y cuando abrí la puerta vi al inspector Chelmey.

(Emmy) ¿Ocurre algo?

(Chelmey) Sí. No te quiero ni a ti ni al profesor de pacotilla cerca de las investigaciones. ¿Está claro?

(Emmy) Clarísimo, pero que le quede claro de que no estamos investigando.

(Chelmey) ¿Y entonces, qué hacéis aquí?

(Emmy) Pues… De vacaciones.

(Chelmey) Sí… De vacaciones en Saint-Fols… Bueno, a lo dicho.

Entonces fue cuando me di cuenta de que ese inspector no tenía vida, o al menos no parecía. ¿Por qué le iba a preocupar lo que hacía por Saint-Fols?
Cerré la puerta y decidí volver a la cama, todavía eran las tres de la noche.

(Flora) ¿Quién era…?

(Emmy) Un idiota, duérmete, aún son las tres.

Cuando amaneció fuimos a desayunar y nos cruzamos a los dos inspectores, y el inspector Chelmey parecía como si no se acordará de lo que me dijo a las tres de la mañana.

(Layton) ¿Y qué tal habéis dormido?

(Flora) Bastante bien.

Cogí mi taza de café antes de responderle.

(Emmy) No sé, dígamelo usted si alguien le despierta a las tres de la madrugada.

(Luke) ¿A las tres de la madrugada? ¿A quién se le ocurriría hacer eso?

(Emmy) Pues justo la persona que nos hemos encontrado antes.

(Layton) ¿El inspector Chelmey?

(Emmy) Correcto. ¿Qué vamos a hacer hoy?

(Layton) Había pensado en quedarnos por Saint-Fols y preguntar acerca de la misteriosa fortuna de Montellary.

(Luke) Buena idea, así no andamos cuatro kilómetros cada vez.
(Layton) Entonces cuando terminemos de desayunar comenzaremos.

Cuando nos terminamos el desayuno íbamos a salir del hotel cuando la joven recepcionista me paró.

(Gina) ¡Disculpe señorita! Se le ha caído esto.

Gina me dio un papel doblado. Juraría que no era mío pero lo cogí.

(Emmy) Muchas gracias.

Salí del hotel donde abrí el papel. En el papel ponía algo acerca de la investigación del inspector Chelmey y el inspector Grosky.

(Emmy) “Tras seguir las pistas de la investigación no hemos llegado a ninguna conclusión. Estamos pensando de que el misterio de Montellary es todo una farsa, una fábula y por eso vamos a volver a Londres, donde dejaremos que el señor Hershel Layton y la señorita Emmy Altava se encarguen de este caso que creemos que ya han empezado.

(Chelmey) ¡Trae eso!

El inspector Chelmey me arrebató el papel que parecía una carta con destino a la comisaría.

(Chelmey) ¡Nunca te han enseñado que no se leen las cosas de otra gente!

(Emmy) ¡Y yo que sabía que era de usted! Si me la acaba de entregar la recepcionista.

(Chelmey) ¡Qué ganas de volver a Londres que tengo!

(Emmy) Pues vuélvase…

(Layton) Déjalo Emmy, tenemos un caso que resolver.

(Emmy) Sí.

Ahora era oficial, teníamos entre manos un caso increíble y debíamos resolverlo entre los cuatro.
Nos dividimos entre el profesor y Luke, y Flora y yo.
Nosotras nos fuimos por el este y el profesor y Luke por el oeste.

(Flora) ¿Emmy, qué es lo que debemos preguntar a los lugareños?

(Emmy) Debemos preguntar acerca de Montellary o sobre la fortuna que algunos dicen que aguarda.

(Flora) ¿Y tú qué crees? ¿Crees que es verdad que hay alguna fortuna escondida?

(Emmy) Lo dudo, como dijiste antes si de verdad hubiera es posible que la hayan robado. ¿No?

(Flora) Eso creo.

(Emmy) Preguntemos a esa señora.

(Flora) ¡Sí!

(Emmy) ¿Disculpe, podríamos hacerle unas preguntas?

(Mari) Sí, claro.

(Emmy) ¿Vale, conoce lo que ha ocurrido recientemente en Montellary?

(Mari) Claro, todo el mundo se ha enterado.

(Emmy) ¿Y sabe algo acerca de eso?

(Mari) Pues… Soy enfermera allí, trabajo junto con el doctor Yu, y la última vez que fuimos la consulta estaba al completo por un terrible dolor de cabeza.

(Emmy) Cierto, nos lo dijeron.

(Flora) ¿Y sabe algo acerca sobre la misteriosa fortuna que hay en ese pueblo?

(Mari) Pues sí… Creo. Dicen que hay enterrado un tesoro pero nadie sabe lo que es. Hay gente que dice que son cuatro joyas, otros que es oro y otros que dicen que es una fábula.

(Emmy) Hemos terminado, muchas gracias.


***

El profesor y Luke se dirigían hacía una pequeña plaza, allí les habían dicho que allí podrían conseguir un poco de información.

(Layton) ¿Disculpe, podemos preguntarle algo?

(Ret) Si resolvéis este puzle. Es muy difícil: “El comisario de una cárcel informa que dejará salir de la prisión a una persona al azar para celebrar que hace 25 años que es comisario. 
Eligen a un hombre y le dicen que quedará libre si saca de dentro de una caja una bola blanca, habiendo dentro 9 bolas negras y solo 1 blanca. El prisionero se entera por un aviso de sus compañeros que el comisario pondrá todas las bolas de color negro, al día siguiente le hace el juego, y el prisionero sale en libertad. ¿Cómo ha conseguido salir de la cárcel si todas las bolas eran negras?”


(Layton) Está bien. El prisionero se tomo una bola negra y dijo que era blanca, como los policías no pueden demostrar que es mentira porque se vería la trampa.

(Ret) ¡Correcto! Os diré todo lo que sé. En Montellary actualmente solo vive una persona, es muy rara. Debe tener unos dieciséis años y su pelo es corto y azul como sus ojos.

(Luke) ¿Y se llama Rinne?

(Ret) Hasta ahí no llego, pero muchas veces la he visto por aquí, pero solo desde de que desapareció todo el mundo.

(Paul) ¿¡Pero qué dices!? Si esa muchacha tiene el pelo rojo al igual que sus ojos.

(Ret) ¿Tú qué eres? ¿Daltónico?

(Layton) Tranquilícense, hemos visto a las dos muchachas.

(Luke) ¿Pero las han visto por aquí?

(Ret y Paul) ¡Por supuesto!

***

(Emmy) ¿Flora, por qué no preguntas tú a ese chico, mientras yo pregunto a aquel señor de allá?

(Flora) De acuerdo.

Flora se dirigió hacía el joven chico que estaba sentado en un banco.

(Flora) Perdona…

(Phil) ¿Ocurre algo, señorita?

(Flora) ¿Eh? No, solo…

(Phil) ¿Te has mudado hace poco? No me suena tu cara.

(Flora) No, estoy de paso. He venido a investigar sobre la desaparición de Montellary.

(Phil) Ah… ¿Y querías preguntar algo sobre eso?

(Flora) Sí. ¿Sabes algo al respecto?

El chico cerró el libro y se levantó.

(Phil) Yo no, pero en este libro sí. Toma, te lo regalo.

(Flora) No, no puedo aceptarlo.
(Phil) Es un regalo de Saint-Fols.

(Flora) ¡Muchas gracias!

(Phil) ¿Y cómo te llamas?

(Flora) Soy Flora.

(Phil) Yo Phil. Encantado Flora.

(Emmy) ¡Flora! ¡Tenemos que irnos!

(Flora) Lo siento, debo irme. ¡Nos vemos!

Flora corrió hacía mi, y casi se cae.

(Emmy) ¿Te ha dicho algo interesante?

(Flora) No, me ha dicho que no sabe nada, pero que en este libro lo explica.

(Emmy) A ver… “La historia de Saint-Fols” Interesante… ¿Lo leemos?

(Flora) Sí.

Las dos nos sentamos en un banco a la sombra y comencé a leer.

(Emmy) “Cuando Montellary cortó sus negocios con Saint-Fols, su economía cayó en picado. Montellary se convirtió en un juego de piratas buscando su tesoro más preciado. Pero nadie lo encontró y culparon al alcalde de Saint-Fols de haber robado su fortuna. Desde ese preciso momento no han vuelto a hacer negocios ni con Saint-Fols ni con ningún otro pueblo. Y a días de hoy todavía se preguntan los lugareños: ¿Dónde se encuentra nuestro tesoro?

(Layton) Interesante…

(Emmy) ¿Profesor, cuándo ha llegado?

(Layton) Justo cuando has empezado a leer.

(Luke) ¿Entonces las joyas fueron robadas?

(Emmy) Parece que sí.

(Flora) ¿Pero qué tienen que ver Rinne y Ellen en la desaparición de los habitantes de Montellary?

(Layton) No lo sé todavía, pero mi intuición me dice que están relacionadas con las joyas.

(Luke) Pues su intuición es legendaria, profesor.
(Layton) Jajaja, deberíamos seguir investigando después de comer.

(Luke) ¡Genial! Me moría de hambre.

(Flora) Jijiji.

Los cuatro, juntos otra vez, nos fuimos al restaurante para comer y luego seguir investigando, cuando un policía bajito nos interrumpió.

(Barton) ¿Señor Layton, ha visto usted al inspector Chelmey?

(Layton) No, creo que se ha vuelto a Londres.

(Barton) ¿¡A Londres!?

(Emmy) Pues sí.

(Layton) ¿Lo han dejado aquí?

(Barton) Por lo visto se han olvidado de mí. ¿Saben cómo puedo volver a Londres?

(Emmy) Quizás algún autobús pase por aquí.

(Barton) He visto todos los horarios de autobuses y no va ninguno.

(Emmy) Qué problema…

En verdad me daba absolutamente igual, no quería saber nada del inspector Chelmey ni de la comisaría de Scotland Yard.

(Layton) Emmy.

El profesor me mostró las llaves de su coche.

(Layton) ¿Serías tan amable de llevarlo a Londres?

(Emmy) ¿¡Qué!? Digo, claro.

A regañadientes acepté las llaves y fui hasta la entrada del pueblo junto con Barton.
Me esperaban 345 kilómetros de ida y otros 345 de vuelta.
Nos metimos en el coche sin decirnos ninguna palabra.
Arranqué el coche y aceleré como nunca había hecho antes.

(Barton) ¡Señorita Emmy, nos vamos a estrellar!

(Emmy) No te preocupes, no tendremos esa suerte.

No tendría ni idea a qué hora podríamos llegar a Londres pero igualmente creo que pasaría la noche en Londres. Estaría cerca de dos días lejos de la investigación.

(Barton) Señorita Emmy.

(Emmy) Barton, ya nos conocemos desde hace un tiempo, además, aún quedan varias horas de viaje. Será mejor que nos tuteemos.

(Barton) De acuerdo, seño… Digo Emmy.

(Emmy) Así mejor.

(Barton) ¿Y por qué ya no trabajas en la comisaría?

(Emmy) Pues pregúntaselo a tu jefe. A ver que te dice…

(Barton) Pues si ahora me han olvidado aquí, pues no creo que me lo diga.

(Emmy) Pues… Que me odia y no se le ocurrió nada mejor, que cuando confundí dos papeles me echo a la calle.

(Barton) Seguro que se le pasa y te volverá a contratar.

(Emmy) No se le pasará. De eso ya hace dos meses o así.

(Barton) No te preocupes.

Sobre las diez de la noche llegamos a Londres, y dejé a Barton en la comisaría.

(Emmy) Bueno, ha sido un placer hablar contigo. Ya nos veremos.

(Grosky) ¡Emmy, Emmy!

El inspector Grosky apartó a Barton y se puso en la ventanilla del copiloto.

(Grosky) Tengo buenas noticias.

(Emmy) A ver… Sorpréndame.

(Grosky) He estado hablando con Chelmey, y ha decidido contratarte de nuevo.

(Emmy) ¿No será una broma?

(Grosky) Qué va, qué va, si ahora mismo está preparando el contrato.

(Emmy) ¡Qué bien!

(Grosky) Puedes pasarte mañana a firmarlo.

(Emmy) Mañana debo volver a Saint-Fols.

(Grosky) Pero antes de irte te pasas y ya está.

(Emmy) De acuerdo.

Seguí conduciendo hacía mi apartamento, donde estaría Julie. Aparqué el coche y subí a mi casa.

(Julie) ¿Ya has vuelto de tu viaje con tu querido profesor? ¿Ya habéis resuelto ese caso de la desaparición de Saint-Montellary.

(Emmy) Hola a ti también.

(Julie) ¿Ya habéis resuelto el caso ese de la desaparición de Saint-Montellary.

(Emmy) No, mañana debo volver y es de Montellary. Ahora me voy a dormir que mañana tengo que madrugar para ir a comisaría y luego a Saint-Fols. ¡Buenas noches!

(Julie) Buenas noches…

Al día siguiente me desperté sobre las ocho, desayuné y me vestí rápidamente para ir a la comisaría, donde volvería a firmar mi nuevo contrato. ¡Por fin!
Al bajar vi que el capo y el techo del coche del profesor estaban completamente cubiertos de gatos.

(Emmy) Cuando más prisa tengo, más se me complican las cosas.

Bajé a los gatos que ocupan todo el capo y conducí hacía comisaría, donde a regañadientes, el inspector Chelmey me hizo firmar mi contrato.

A las nueve comencé mi segundo viaje a Saint-Fols. Con un poco de suerte llegaría por la noche, sobre las nueve si aceleraba más.
¡Por fin había conseguido un nuevo trabajo! Aunque fuera el mismo de antes.

(Emmy) Y ahora, a seguir investigando la terrible desaparición de Montellary.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo 5: Confesión

Llegamos al amanecer y sin pararnos fuimos en dirección al hotel. Eiris quiso quedarse con nosotros. Quizás seguía asustada por haber conocido a Descole o simplemente no quería quedarse sola. Al llegar al hotel, el profesor Layton, Luke y Flora acababan de bajar de sus habitaciones a desayunar y les explicamos que habíamos conseguido las piedras gracias a la astucia de Descole. Nuestro pasado siempre habita dentro de nosotros. (Layton) Estuvimos investigando la caja y nos dimos cuenta de que dentro de ella se debió guardar algunas cosas y creemos que es posible que sean las tres piedras que dijimos. Saqué las dos piedras que me había entregado el día anterior el profesor Sycamor y las puse sobre la mesa. Aún no me había fijado como eran, pero las dos tenían un color diferente a la otra, una era azul y la otra amarilla. Estaban bien pulidas, eran prácticamente redondas pero tenían unos especies de enganches que se juntaban la una con la otra, pero faltaba otra parte: la piedra del amor. (Sy…

Capítulo 3: El mensaje del amor

Se hizo muy tarde con la tontería de la caja, pero no nos podríamos rendir. Luke y Flora se durmieron en una cama, ya que la otra era de Sycamor. Yo cada vez tenía más sueño, no encontraba ningún sentido a ese dichoso puzle. Quizás esa caja no estaba hecha para abrirse, pero entonces era una caja inútil. (Emmy) ¿Sycamor, puedo echarme un rato en tu cama? (Sycamor) S-Sí. Me levanté del suelo y me tumbé en la cama durmiéndome enseguida. *** (Sycamor) Es tan bonita cuando duerme. (Layton) ¿Vas a decirle lo que sientes? (Sycamor) Supongo que sí, pero tengo que encontrar el momento adecuado. Un botón fue presionado por las manos del profesor Layton abriéndose la caja. (Sycamor) ¡Lo has conseguido! *** Me despertó el grito de Sycamor haciendo que me sobresaltara y cayera de la cama golpeándome con la mesita de noche. (Luke) ¿¡Qué pasa!? (Sycamor) Disculpadme por despertaros con mi grito. (Layton) Hemos conseguido abrir la caja. (Flora) ¿De verdad? (Emmy) ¿Y qué hay dentro? Me toqué la cabeza y vi que me sali…

Capítulo 4: Los poderes de la piedra

Flora y Eiris se despertaron a la vez y las dos se quedaron perplejas al verse. (Eiris) ¿Quién eres? (Flora) Y-Yo soy Fl-Flora. ¿Qué haces aquí? (Eiris) Pues no lo sé... *** Salí de la habitación de Sycamor en silencio para no despertarle, aunque enseguida lo haría. Al salir vi a Luke salir de la habitación de enfrente, la suya. Se quedó un poco confundido. (Emmy) Luke, tú no me has visto aquí. (Luke) ¿Ha-Has dormido ahí? ¿Con é-él? (Emmy) No exactamente. Tengo prisa. No digas nada, por favor. (Luke) Está bien. Fui hasta mi habitación y la abrí con cuidado, para no despertar a ni a Flora ni a Eiris, pero ya estaban despiertas. (Emmy) ¿Bue-Buenos días? (Flora) ¿Emmy, qué hace Eiris aquí? (Emmy) Lo siento, Flora. Se quedó dormida en la calle y la traje aquí. (Flora) ¿En la calle? (Eiris) ¡Estábamos jugando con el profesor con el pelo guay! (Flora) ¿En serio...? Eiris fue al baño y Flora y yo nos quedamos hablando flojito. (Flora) ¿¡Estuviste ayer con el profesor Sycamor!? (Emmy) Sí, quería saber de quién …